Mostrando entradas con la etiqueta costumbres. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta costumbres. Mostrar todas las entradas

jueves, 12 de marzo de 2015

Costumbres - Rosarinos en Capital Federal

Los rosarinos somos muy críticos del transporte urbano, en parte es una gran verdad porque la frecuencia es insuficiente y los recorridos no abastecen a toda la demanda pero también debemos detacar que aquí contamos con elementos tecnológicos que se valoran cuando vamos a otras ciudades.



Capital Federal y localidades aledañas aún conservan el espíritu del colectivo manejado por sus dueños, aquellas sociedades de componentes agrupados en empresas. Esto se nota en el estado de los coches, en la ornamentación, cortes de pintura y cantidad de unidades, algo que Rosario perdió desde fines de la década del 90.

Para los busólogos es una fiesta ver estos ómnibus que nos recuerdan las mejores épocas del transporte urbano de Rosario, cuando las empresas de aquí vendían usados los coches en Capital con uno o dos años de uso!!!

Otro punto destacable es que los coches son en su totalidad piso bajo -en servicios urbanos- con plena accesibilidad y no se los ve "tirados o descompuestos".

Los más modernos están incorporando Aire Acondicionado, no son tantos los que los tienen en proporción de la gran cantidad de ómnibus, tal vez en eso estemos parejo. Yo sufrí los 30 grados de temperatura ambiente a bordo en la totalidad de ómnibus que viajé.



La aventura en SUBE

Foto www.notitrans.com.ar

Para poder viajar hay que tener la Tarjeta SUBE, implementada por el Gobierno Nacional y que por ley debe adoptarse en todos los municipios.

Depende donde esté ubicada la máquina el acceso al ómnibus se complica o no. Algunas lectoras están próximas al parabrisas y se arman colas para subir. Otras están detrás del conductor permitiendo subir y esperar la marcación a bordo.

La lectura no es tan rápida como nuestra TSC, y el sistema no entrega comprobante y tanto la tarifa a pagar como el saldo se muestran en el display y para verlo hay que estar muy atento.
Es decir que el pasajero debe velar por el saldo de su tarjeta, en especial cuando su uso es muy frecuente.

El sistema SUBE prevé dos posibilidades de consultar el saldo, por web o bien por terminales de autoconsulta y validación ubicadas en estaciones, universidades, hospitales, etc.



La recarga de la tarjeta se hace en puestos habilitados, estaciones, kioscos que generalmente cobran un plus por hacerlo y también por home banking, pero atención con esta última modalidad porque a diferencia del sistema rosarino, la carga se debe validar antes en una terminal de consulta/validación y no a bordo del ómnibus. En mi breve estadía me paso de querer consultar el saldo en una de estas máquinas en Retiro y la misma me decía que mi tarjeta estaba invalidada.

El sistema allí sigue con tarifas fragmentadas por sección por lo que es imposible obtener un pasaje plus, trasbordo o viajes extras por carga de mayor monto como estamos acostumbrados en Rosario. La SUBE cancela dinero y vale tanto para el ómnibus, el tren, el subte y hasta algunos peajes.





Cómo te extrañé!!!
La zona de Puente Saavedra es un caos. Del lado Capital por las obras de ampliación de la línea D de subterráneos, del lado Provincia -Vicente Lopez- por la construcción del Metrobus Norte.

Las paradas de ómnibus están anuladas por las obras, no hay indicaciones de cuál es la más cercana y la gente se mueve en masa. Intentar preguntar fué en vano, todos caminan pero no saben hasta donde y así pasaron más de 600 metros!!!

Una vez a bordo ojo donde bajarse, equivocarse de parada puede significar caminar más de 5 cuadras. Y pensar que aquí nos quejamos porque para cada 200 m o 300 m en carril exclusivo....

De regreso me hubiese gustado tener la herramienta en Android Cuando Llega?, recordé la charla que Verónica Ocvirk dió al respecto en el Congreso Latinoamericano de Transporte Público -CLATPU- aquí en Rosario. En Capital es imposible saber cuándo llega el ómnibus, dónde están las paradas, y otras infos en forma centralizada.




Y con la obra vial mencionada y la falta de señalización, las masas deambulan de un lado hacia otro en busca de un poste indicador, tarea que puede demandar hasta 10 cuadras!!!.
Esto particularmente me pareció bochornoso, en la ciudad Capital de la república y cuyo Jefe de Gobierno es presidenciable. Cómo no puede haber información para el usuario!!!

Recuerdo en las obras de repavimentación que se hicieron en el centro rosarino, las paradas se tapaban y se colocaba una indicación de la intersección a la que había que dirigirse. Algo muy simple.

No obstante, no me cansaré de decirlo, las herramientas electrónicas y de gestión sobre el transporte de Rosario son el avance más significativo del servicio y quienes las usamos diariamente nos sentimos perdidos por no tenerlas en cualquier otra ciudad que visitemos.

La gestión satelital, consulta de recorridos, paradas, horarios, cuándo llega, cómo llego, etc. etc. pese a sus fallos u otra contingencia son un valor agregado importantísimo y es lo que más se extraña.


Adrián Yodice







domingo, 16 de marzo de 2014

Velociraptores de asientos


Recuerdo que cuando era niño nos enseñaban que en el ómnibus debíamos ceder el asiento a las personas mayores, a quienes subían con niños en brazos, a los discapacitados, etc.

Con mis compañeros de escuela nos sentábamos en los asientos de adelante para ser los primeros en darlo en el caso que correspondiera. La gente era muy agradecida y estos gestos eran valorados y reconocidos.

A medida que fui creciendo me iba hacia el fondo del coche, generalmente viajaba parado y cada vez que se desocupaba un asiento, antes de ocuparlo echaba un vistazo a mi alrededor por si alguna otra persona tenía mayor necesidad que yo.

Esta costumbre también era común en los pasajeros y no faltaba ese debate de gentilezas “no gracias, sientese ud.”, “yo ya me bajo”, “Sra. se quiere sentar?”,  etc. etc. donde el asiento quedaba sin ocupar por un tiempo. Generalmente yo dejaba pasar un rato y si nadie se sentaba recién allí lo hacía.

Pasó el tiempo, los coches ganaron varios metros de longitud y muchos asientos más pero se perdió la costumbre y el respeto hacia el semejante. Así veo en la actualidad que suben personas embarazadas o con bebés y nadie les cede el asiento. A los discapacitados se les asigna un espacio en los primeros asientos de la fila doble y el chofer en más de una ocasión tuvo que obligar a quién lo ocupaba a cederlo.

Junto a esta desaprensión y poco interés en el prójimo surgió un nuevo personaje de a bordo “el velociraptor de asiento”. Es una curiosa forma de pasejero/a que ni bien ve un asiento libre corre a ocuparlo llevándose por delante todo lo que hay a su paso.

Muchos pasajeros viajan con las canillas y tobillos golpeados por estos “especimenes” que cuentan además con una agudeza visual impresionante. Son capaces de ver el asiento libre cuando aún no se ha levantado quién lo ocupa, dejando atónitos a quienes viajan parados en torno a la butaca.

Días atrás estaba ubicado en la parte trasera de un ómnibus de piso bajo. Por detrás de mí se desocupa un lugar en un asiento doble. Cuando se levanta la persona que allí estaba, la dejo pasar y cuando giro para tomar posesión del mismo, un “velociraptor” que estaba sentado en uno de los asientos que mirán hacia atrás en el sector delantero de la unidad, se levantó, corrió y lo ocupó antes que yo!!!

Es que muchos van entrenando cambiando permanentemente de lugar, pero creo que este batió todos los records de velocidad.


Abogo desde este espacio por volver a la vieja costumbre de ceder el asiento, la cortesía, el respeto y todo aquello que tan bien nos hacía sentir


Adrián Yodice